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Apuntes de diseño de interacción


A veces pienso en las similitudes que se encuentran entre ambas disciplinas. Las dos a mi parecer, se centran en un contenedor que será habitado, disfrutado y usado, que madura con el tiempo, y que según su uso encuentra la forma que las personas le dan.

En la arquitectura tenemos la vida. En producto digital el contenido. Alguien dijo que una obra arquitectónica debía de ser valorada visitándola al cabo de un tiempo de ser construida. Lo mismo ocurre con el diseño, que no está preparado para ser apreciado hasta que el contenido se apodera del contenedor, y hasta que la propia iteración construye un organismo vivo.
La clave entre éstas, reside en la durabilidad y en la adaptación. Y aunque la magnitud no sea comparable, la propia finalidad del resultado puede llegar a serlo. Un arquitecto proyecta, y un diseñador de interacción define e itera. Un edificio está vivo mientras que las personas lo habitan. El producto digital lo está mientras es usado. Muchos productos digitales nacieron muertos. Otros no se proyectaron como debían. La arquitectura toma como elementos principales a las personas, la luz, el entorno y el tiempo. El diseño de interacción al usuario, la interfaz, el dispositivo y el contexto.

Pero no todas las obras arquitectónicas tuvieron a las personas que las habitarían tan en cuenta. Igual que muchos diseños tampoco lo hicieron. Ya hemos hablado de principios, los mismos que a veces son traicionados por la propia necesidad, y ésta termina dando como resultado una nueva utilidad.    

Muchos de los arquitectos que conocemos no nacieron como tal. Escultores, pintores, o dibujantes, llegaron a la arquitectura por casualidades de la vida. En los antiguos, Miguel Ángel, Bernini, o Brunelleschi son algunos ejemplos. Aunque también muchos arquitectos de profesión se acercaron al diseño, Rams, Eames, o Vignelli abrazaron la arquitectura como formación para darle sentido a un diseño de producto individualizado. Hoy en día existen muchos diseñadores sin formación en diseño. No es algo malo. Muchos, como los que menciono anteriormente, y como el mismo que está escribiendo llegamos al diseño por diversos caminos, para encontrarnos en un mundo que presenta aprendizaje continuo, e imaginación resolutiva. 

Tal vez el diseño nos lleve a otros caminos más adelante. O más adelante nuestros caminos sean fruto del diseño. El tiempo dirá. 

Esto es solo una reflexión que quise compartir tras leer un poco sobre la belleza de los diseñadores de edificios y las similitudes que encontré con nuestro oficio. 

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